Homenaje a Francisco Rivera Paquirri
Lunes, 27 de Septiembre de 2010
Francisco Rivera Paquirri, el inolvidable matador de toros, nacido en Zahara de los Atunes... (Informa: Rafael Visiedo Sáncho)
Hijo del novillero Antonio Rivera y hermano del también matador de toros José Rivera, Riverita.
Francisco Rivera Paquirri, Zahareño -para más datos- marcó un hito en la historia del toreo español y su nombre ya había quedado en los anales de la Fiesta Nacional, incluso mucho antes de que un astado le llevara a la tumba.
Con Paquirri nació una leyenda.
Francisco Rivera PAQUIRRI nació en Zahara de los Atunes el 5 de marzo de 1948.
Debutó en Barbate (Cádiz) en agosto de 1962 con reses de Nuñez Polavieja. Y lo hizo con caballos: el 28 de junio de 1964 en Cádiz.
Su Alternativa tuvo lugar en la Plaza Monumental de Barcelona, el 11 de agosto de 1966, el padrino fue Paco Camino y su testigo Santiago Martín, el Viti, con reses de Urquijo de Federico.
El toro se llamaba "Zambullido" y pesaba 513 kilos. Aunque esta alternativa se había anunciado tres semanas antes, no se produjo -entonces- al ser gravemente cogido por el astado que le hirió en el muslo derecho.
Su presentación en Las Ventas se celebraba el 18 de mayo de 1867, apadrinado por Paco Camino.
Entre otras menciones y galardones, se le conceden el Escapulario de Oro del Señor de los Milagros en Lima (Perú), el del Señor de los Cristales de Cali (Colombia) y el del Señor de Monserrate de Bogotá (Colombia)
En 1975 caía herido en la Real Maestranza de Sevilla en una corrida de Manolo González, toreaba con Manuel Cortés y con Pedro Gutiérrez Moya, Niño de la Capea.
Aquel año lidió 72 corridas en total.
Triunfador de la Feria de Abril de la temporada 79, el día 24 de mayo le llega el gran éxito en la madrileña de Las Ventas cortando tres orejas con toros de Torrestrella y sale a hombros en presencia de el Viti y Palomo Linares, entre otros.
En la temporada de 1983 Paquirri sufre una grave cogida -era el 30 de enero- en la plaza de Santamaría en Bogotá aunque la fecha maldita en su carrera fue un año después, la temporada 1984.
Pese a haber lidiado un total de 50 corridas en España -ese año-, en esta última -a punto de salir hacia América- llegó la que sería la última de su vida.
El 26 de setiembre en la Plaza de Toros de Pozoblanco -con ganadería de Victoriano Sayalero y Juan Luis Bandrés, y con El Soro y José Cubero, El Yiyo.
El segundo toro de su lote "Avispado" le cogía gravemente produciéndole una cornada en el muslo derecho con roturas en las principales arterias.
Francisco Rivera Paquirri murió de camino al hospital.
Mucho se ha escrito y hablado sobre la vida, arte y muerte de Paquirri desde aquel maldito 26 de septiembre del 84. Incluso en la actualidad, el aniversario de su "caida ante el toro" continúa suscitando polémica por el rigor informativo que conlleva y la aparición de las imágenes de aquella letal cogida.
Además de Carmen Ordoñez -hija de Antonio Ordoñez y su primera exposa- con la que tuvo otro As del toreo Francisco Rivera Ordoñez), Paquirri dejó una viuda, la tonadillera Isabel Pantoja, que desde entonces ha llevado el lastre de la memoria del torero y su trágico fin, en su haber, y después de tres décadas de su fallecimiento llegó a aparecer en algún programa de televisión reivindicando la memoria de Paquirri y su muerte como punto y final de un trágico episodio en su vida y la de sus hijos, que según ella <>
De todo lo escrito y leído sobre Francisco Rivera Paquirri, he querido añadir un poema de Emilia Montesino Medina:
Adios Francisco Rivera
adiós para siempre adiós
no sabes cuánto he sentido
esta tragedia señor
con todos tus familiares
yo me uno a su dolor
a mi Gran Poder bendito
y mi Virgen Macarena
rezamos una oración
con lágrimas en tus ojos
y pena en el corazón
Tu cuerpo ha sido enterrado
ente lágrimas y flores
el mundo entero te llora
y cantan los ruiseñores
llevándote entre sus picos
la corona de laureles
A tí como hombre cabal
ni una queja
ni un lamento
con serenidad valiente
hasta tu último momento
de ir a la eternidad
tu espiritu esta con nosotros
descansa, descansa en paz.
Texto:
Rafael Visiedo Sáncho
Poema:
Emilia Montesino Medina:




