Miquel Barceló y La Tauromaquia

Sábado, 22 de Mayo de 2010

La ‘Tauromaquia’ de Miquel Barceló se exhibe completa por primera vez.La galería Gómez Turu muestra las obras, cuyos precios van de 8.000 a 12.000 €... (Informa: elperiodico.com)


El mundo taurino no deja nunca indiferente. O se está a favor o se está en contra. Y lo que para unos es tortura, para otros es arte. Entre estos últimos, los seducidos por la plasticidad de la lucha del hombre contra la bestia, se encuentran muchos de los grandes artistas de este país. Son famosas las tauromaquias de Goya y de Picasso, dos de los autores de referencia del mallorquín Miquel Barceló, otro creador fascinado por la estética taurina y del que ahora se pueden ver juntos, por primera vez, los 15 grabados que forman la serie Tauromaquia, una de las suites de la colección Lanzarote. La cita es en la galería Gómez Turu (Consell de Cent, 325) hasta finales del mes de junio.
No se trata de piezas inéditas, muchas ya se han expuesto en otras ocasiones, lo excepcional de la muestra es que nunca antes se habían exhibido los 15 aguafuertes juntos «ni para exposición, ni para venta», puntualiza el galerista Josep Gómez, quien, además, insiste en la originalidad de las obras y en lo complicado que ha resultado reunirlas: «Hemos tardado ocho años». Además del tema y la técnica, la ausencia de color y el movimiento circular emulsionan el conjunto. En todas las piezas mandan el blanco y el negro, solo en Lanzarote 52 el artista se permite una pincelada de color: el rojo del capote, intervención hecha a posteriori en cada uno de los grabados. Y el círculo que forman tanto el coso como el baile entre el toro y el matador marcan el movimiento de cada uno de los aguafuertes. El resultado para Gómez es sencillamente «genial», solo comparable con «Rembrandt, Picasso y Goya». El precio de los grabados expuestos oscila entre los 8.000 y 12.000 euros.

MALÍ, EL MAR, PORNOGRAFÍA... / Los 15 grabados de Tauromaquia son solo una parte de los 66 que forman la, por ahora, inacabada colección Lanzarote, en la que se entremezclan paisajes de Malí, naturalezas muertas, animales, fondos marinos y una serie erótica o pornográfica. La idea original de Barceló era emular a Picasso y a su famosa suite Vollard y llegar a los 100 grabados, pero, debido a sus grandes compromisos –la capilla de la catedral de Palma de Mallorca y la cúpula de las Naciones Unidas de Ginebra, entre otros–, el deseo se va posponiendo. Aunque, de momento, sigue siendo su proyecto más ambicioso en obra gráfica.
Para Miquel Barceló, el grabado es una forma más de pintar, como lo puedan ser el óleo o la cerámica y sus orígenes en la técnica hay que buscarlos en el taller de Joan Miró y con el mismo grabador, Joan Barberá, que colaboró con el catalán. Después vinieron Barcelona, París y, por supuesto, Lanzarote.