Santoña (Cantabria) -Historia-

Martes, 08 de Septiembre de 2009

Santoña es una de las más antiguas y castizas Villas Marineras de Cantabria. Situada en la zona oriental de Cantabria, en la bahía que lleva su nombre y al pie del monte Buciero, su emplazamiento la convierte en un destino vacacional singular.


Limita al norte por la playa de Berria, al sur por la playa de San Martín, al este por el monte Buciero y al oeste por el puerto pesquero y la Marisma, junto a las llanuras húmedas que forman el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel.

     La protección de la gran montaña caliza frente a los embates del Cantábrico y de los vientos fríos convirtió desde el primer momento a Santoña en un emplazamiento idóneo para las actividades vinculadas al mar, tanto civiles como militares
Santoña se haya situada a 45 kilómetros de Santander y a 70 de Bilbao con excelentes comunicaciones a través de la A-8.
Con unos 12.000 habitantes, la villa ofrece tanto su vitalidad urbana como deliciosos parajes naturales.
Se pueden realizar las más variadas actividades en un radio de desplazamiento realmente pequeño.

Aunque hay testimonios de ocupación de la zona en el Paleolítico, la actual Santoña se remonta directamente al Monasterio altomedieval de SANTA MARÍA DEL PUERTO, del que hoy queda como legado la atractiva iglesia homónima, que reúne elementos románicos y góticos en su arquitectura, así como aportaciones GÓTICAS Y FLAMENCAS en tallas y retablos.

Herencia de la importancia histórica de Santoña como plaza destacada para la defensa costera son sus tres fortificaciones: el FUERTE DE SAN MARTÍN, al final del Pasaje o paseo marítimo; el FUERTE DE SAN CARLOS, más próximo a la bocana de la bahía; y el FUERTE DEL MAZO o "de Napoleón", ubicado en el BUCIERO y que ofrece unas vistas magníficas de todo el territorio.

Asimismo, la trascendencia del lugar viene señalada por dos faros de indudable encanto: el del Pescador, junto a la hermosa PLAYA DE BERRIA y el DEL CABALLO, con un vertiginoso acceso de casi 800 escalones de piedra.

Al estar rodeada de monte, marisma y ría, Santoña es prácticamente una isla en tierra firme. Esta característica geográfica ha servido para dotar a Santoña de una fuerte personalidad, apreciable en el carácter intenso de sus gentes y en el arraigo popular de sus tradiciones.

Como buena villa marinera, Santoña reúne una oferta hostelera y gastronómica de extraordinario nivel, presente tanto en el Paseo Marítimo como en la céntrica Plaza de San Antonio y sus alrededores.

En cuanto a posibles actividades deportivas y de ocio, Santoña proporciona una amplísimo abanico de opciones: kitesurf, surf, windsurf, submarinismo, parapente, esquí acuático, modalidades náuticas (cuenta con muelle deportivo), senderismo, ciclismo de montaña, remo, pesca deportiva, piragüismo, hípica, natación, quads, observación de aves migratorias, festejos taurinos.
Santoña es famosa por sus CARNAVALES, Fiesta de Interés Turístico Nacional animada por multitud de peñas y charangas que animan las calles de la villa hasta el Juicio en el Fondo del Mar y el definitivo Entierro del Besugo
Asimismo, se celebra LA FERIA DE LA ANCHOA, de carácter cultural y gastronómico, ya que la industria santoñesa de este sector, creada hace un siglo, es de las más importantes del mundo en su género. Muy popular es el mercadillo de los sábados, que atrae a miles de personas de toda la región.

La localidad presenta, junto al tipismo de su PLAZA DE TOROS (1907), sus zonas portuarias y su PASEO MARÍTIMO, buenos ejemplos de arquitectura civil histórica, como el Palacio del Duque de Santoña y Marqués de Manzanedo (h. 1870), el Instituto de los Marqueses de Manzanedo (1871), el Palacio de los Marqueses de Chiloeches (s. XVII), la Casa Palacio de Castañeda (princ. s. XX) y diversos monumentos, entre los cuales destaca el dedicado al marino y cartógrafo santoñés Juan de la Cosa, autor en 1500 del primer mapamundi.

No hay duda de que un gran momento para visitar Santoña, carnavales aparte, es el de sus FIESTAS PATRONALES de la primera quincena de septiembre, que se dedican a la VIRGEN DEL PUERTO. El 7 de ese mes tiene lugar la espectacular Procesión Marítima, en la que la mayor flota pesquera de Cantabria navega por la bahía siguiendo al barco insignia, portador de la venerada imagen de la patrona.

PLAZA DE TOROS DE SANTOÑA

Coso Marinero. La plaza de toros de Santoña fue inaugurada el 7 de septiembre de 1907, fecha en la que anualmente se celebra la procesión marítima en honor a la Virgen de Puerto, patrona de la ciudad. Se lidiaron toros del hierro sevillano de Eduardo Olea, para Antonio Guerrero ”Guerrerito”, Castor Ibarra ”Cocherito de Bilbao” y Luciano Bilbao ”Lunares”.
Está edificada con los sillares de piedra caliza y baluartes que configuraban la muralla que protegía a la villa frente a las entradas marítimas.
El arquitecto fue Mario Camiño y el encargado de la obra fue Leoncio Alonso.
Tiene un redondel de 18,20 metros de radio, unas barrera o corona de 1,45 metros, dos filas de barreras o contrabarreras, un pasillo de 0,80 metros. Quince filas de tendido y una de tabloncillo, vientres palcos incluida la presidencia y debajo de ésta, una terraza que sirve de palco de comisión. A izquierda y derecha de los palcos, y al mismo nivel, asientos de gradería cubiertos por armazones de madera modernista, que hoy cercanos a los cien años, no existen.

La plaza está dividida en ocho tendidos, cuatro de sol y cuatro de sombra, a los que se accede por la corona circular; los toriles y los corrales están frente a la presidencia. La capacidad de la plaza fue en un principio para 7007 localidades, que era el censo santoñés por aquel entonces; hoy día su aforo no supera las 6.000 localidades. Desde los tendidos, se puede divisar la bahía y los pueblos limítrofes; desde los palcos y gradas se puede distinguir la desembocadura de Algorta.
A partir del año 1880, empezó a haber toros en la villa marinera de Santoña. Por aquel entonces, existían las famosas murallas y los fortines en el Pasaje. Había un tercero ubicado en lo que hoy es el monumento a Carrero Blanco; el otro estaba donde hoy está ubicada la Plaza de Toros, y ésta se hizo aprovechando la piedra de sillería del mismo.
Fue en el patio de armas del Fuerte, donde hoy se encuentra el monumento a Carrero Blanco, donde se torearon en Santoña los primeros novillos. Este fuerte tenía gradas de sillería, que hacían una media luna unida con las murallas por ambas márgenes; la otra media luna daba a la carretera y estaba cubierta.

Esta piedra se derribó y sirvió para construir la actual plaza de toros. Pero muchos años antes de ésta existía en el campo de San Miguel, donde hoy está ubicado el colegio Juan de la Cosa, una plaza de madera, y en ella, se dieron varios festejos taurinos menores. Se cree que allá, por el año 1890, ya existía esta plaza de toros, según relata el gran taurino Benjamín Valle Abascal. Y fue el general Miguel Brillabrille, gran aficionado e íntimo amigo de los toreros Salvador Sánchez ”Frascuelo” y del cordobés Rafael Molina ”Lagartijo”, que según datos de Benjamín, llegaron a torear en Santoña algún festival, quien trajo los primeros festejos taurinos. Se celebraron en las antiguas murallas del Pasaje, los días de fiesta del Ejército y los días de la Hispanidad y Santa Bárbara.

A partir de ese momento, se formó un grupo de amigos que se denominaron las Peñas de La Ordiga, La Santoñesa y Paloma. De aquí fue donde salió la idea de construir una plaza de toros.
Y en 1907, se inauguró lo que hoy es “El Coso Marinero”.
El día de San Pedro de 1906 llegó a Santoña el yate del industrial vasco señor Chavarri, desde Bilbao, con varios amigos, entre los que se encontraba Bernardino Sancifrián, entusiasta por todo lo que se refiere a Santoña. Éste comentó que lo que se necesitaba era una plaza de toros para que las fiestas y el nombre de la villa marinera llegasen a todas partes de la geografía nacional. De esa reunión entre amigos salió el proyecto, haciéndose una suscripción en el acto, bajo el ofrecimiento de Sancifrián de proporcionarles toda clase de facilidades y comprometerse, además de ser accionista, a que el municipio cediera suelo y piedra de las murallas para construirla. Se construyó inmediatamente la Sociedad Anónima con la denominación Taurina Cántabra, y cuatro días después, se comenzó el replanteo de la plaza, aprovechando como cimientos los que había en un baluarte comenzado y no concluido. Posteriormente, se amplió el capital, a lo que contribuyeron los señores Chavarri, Allende (Don Plácido) y Bernardino Sancifrian, así como algunos accionistas de Santoña, entre los que se encontraba la señora viuda de Castañeda, Ignacio Villarías y el súbdito italiano Ismalio Gatto.

Esta plaza en cualquier parte de España hubiera costado de 80.000 a 90.000 duros, pero aquí, por las condiciones especiales de tener solar gratis, piedra abundante, escombros, materiales en gran cantidad y una buena administración de Agustín Cenacota, la obra costó alrededor de 17.000 duros. Los planos fueron realizados por el arquitecto bilbaíno Mario Camiño. El administrador de la obra fue el Sr. Cenacota.

Las dos primeras corridas se celebraron los días 7 y 8 de septiembre de 1907, dando comienzo ambos festejos a las cuatro y media de la tarde; formaban cartel los mismos espadas: Antonio Guerra “Guerrelito” y “Cocherito de Bilbao”, y como sobresaliente, el afamado novillero vasco Luciano Bilbao “Lunares”, cumpliendo ambos como buenos trabajadores y valientes; los picadores incansables. El número de banderillas puestas en las dos corridas fue de 6 pares por los maestros y 31 por peones.. Los toros recibieron 62 varas, 22 estocadas y 30 puntillas. Murieron el día 7, nueve caballos y el día 8, murieron ocho caballos.

La entrada para la primera corrida fue muy floja al ser día de labor, siendo buena prueba de ello, el que estuvieran llenas todas las localidades caras (sombra), y en cambio, el tendido de sol casi vacío. La segunda corrida, sin ser un lleno absoluto, fue una buena entrada. Resulta pues que, a pesar de los esfuerzos realizados por el empresario y todas las personas involucradas, tanto en el proyecto como en la inauguración, el fracaso recayó únicamente en el bolsillo de Sancifrián. Estos hechos fueron lamentados en su día por todos los buenos aficionados taurinos del lugar, ya que su atrevida empresa merecía mejor resultado.

El día de su inauguración, el 7 de septiembre de 1907, a las siete de la mañana se despertó Santoña con todas las calles y barcos engalanados, bajo un diluvio de cohetes y bombas reales anunciando las fiestas de la Virgen del Puerto, e inauguración de la Plaza de Toros. Fue inaugurada por las autoridades a las cuatro de la tarde. Se pusieron varios vapores para traer gente de la estación de Treto a la Plaza. El señor alcalde dictó un bando autorizando durante las fiestas a todos los Bares, a permanecer abiertos durante la noche; se organizó comida económica para los visitantes a la villa. Presiden la corridas de inauguración de la plaza, el alcalde de la villa marinera Manuel Ramón Palmas Bustillo que luce su famoso bombín. En el palco presidencial, bellas señoritas con mantillas blancas y madroño, Bernardino Sancifrián y el Marqués de Manzanedo.

Tarde calurosa y floja entrada. El festejo dio comienzo a las cuatro treinta de la tarde; al hacer su aparición las cuadrillas son recibidas con música de pasodoble de la banda del Regimiento Andalucía; su director estrena el pasodoble “Santoña taurina” Empresa: Bernardino Sancifrián, hombre que no escatimo en gastos para que todo saliera bien. Sobre el palco presidencial, una pancarta de la imprenta de Ricardo Meléndez que dice” Santoña a los forasteros saluda”. El libro de”Toros Célebres” del editor y crítico taurino madrileño José Carralejo y Gonzalo Borges, editado en la imprenta de Ricardo Meléndez en 1908, dice :“Invencible” de Eduardo Olea, toro negro bragado y bien colocado de pitones, primero que se lidió al inaugurarse la plaza de Santoña (Santander), el 7 de septiembre de 1907. Lo mató Antonio Guerrero “Guerrelito”. “Invecible” mató cuatro caballos y dio la vuelta al ruedo a petición del público.

Picadores: Cipriano Moreno, Fabián Bilbao, Manuel del Pino “Monerri” y José Codes “Melones Chico”. Banderilleros: Manuel Mellado “Melladito”, Antonio Pérez “Mundito”, Federico Bizoqui, Cayetano Fernández “Cayetanito”, Eduardo Alba “Bonifaz” y Ramón Laborda “Chatito de Bilbao”; puntillero y sobresaliente, Luciano Bilbao “Lunares”.
Los toros: “Invecible” negro bragado, nº 63, “Lechuzo” cárdeno claro, nº 51 y “Secretario” cárdeno, nº 31; “Clavito” negro zaino, nº 25; “Cachondo” negro listón, nº 61; “Cigarrero” negro bragado, listón, nº 3.
Los toros costaron para las dos corridas 7.000 pesetas; los toreros cobraron por las dos corridas 3.000 pesetas cada uno; en sombra la entrada valía 4 pesetas y en sol 2 pesetas.
Fuente: Historia de la Plaza de Toros de Santoña -1907-2002. Autor: Felix Bodero Paredes

Proyecto de reforma año 2008

La centenaria plaza de toros de Santoña ha sido rehabilitada. Las obras han supuesto una inversión de 1,2 millones de euros de acuerdo a un proyecto de rehabilitación presentado por los hermanos Fernando y José Manuel Vega Calleja, para este edificio que forma parte de los elementos del Patrimonio de Protección Singular enumerado en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Santoña. Según la alcaldesa, Puerto Gallego, la reforma se ha centrado en la recuperación de los balconcillos primitivos de la plaza que cerraban la parte oeste de la zona alta del coso.

Categoría: 3ª
Aforo: 6.000 localidades.
Propietario: Ayuntamiento de Santoña.

 

Reportaje:                    

Ismael Rey Prada

Colaboracion:                 

 Excmo.Ayun.Santoña

 

Nota de la direcion de Arte y Nobleza:

Desde estas linias queremos agradecerles al Excmo.Ayun.de Santoña, por todo lo que desinteresadamente nos han facilitado para hacer posible este reportaje.