Rafaelillo y El Fandi empatados a trofeos

Miércoles, 15 de Septiembre de 2010

Cortan tres orejas en su primera tarde y salen a hombros junto a El Juli que cortó dos... (Informa: Antonio González Barnés - Jefe de Prensa)


Rafael Rubio “Rafaelillo” y El Fandi, se alzaron en triunfadores  de la tercera corrida del abono, manteniendo de esta forma su particular duelo, ya que ambos  hacen doblete en esta feria septembrina.

El torero de la tierra tropezó ante un primero justo de fuerzas al que tuvo que arrancar muletazo a muletazo, faltando la lógica transmisión ante un toro que muy poco colaboró con el torero.

Tras matar de media y un descabello, recibió como premio una oreja.

Pero fue en el cuarto del encierro de Fuente Ymbro ( en el que valieron al menos cuatro toros) cuando se desbordó la torería del matador del Barrio del Carmen. Un buen toro que aunque presentó dificultades por el pitón izquierdo, embistió con calidad y despacito por el derecho, lo que supo aprovechar en excelentes tandas Rafael.

Mató de estocada algo caída y dos descabellos, cortando las dos orejas de este su segundo toro.

No se quiso dejar ganar la pelea El Juli. “Rafaelillo” y El Fandi tenían garantizada la puerta grande y el madrileño salió a por todas en el quinto. Un toro castaño de Ricardo Gallardo al que recibió con bellas verónicas y al que metió en la canasta en el último tercio, pese a no ser nada fácil. Mató de pinchazo y estocada y también a sus manos fue a parar una oreja.

El Fandi, a quien correspondió con diferencia el mejor toro de la tarde, el tercero, que destacó por su bravura, repetición en la embestida y calidad, mereciendo posiblemente la vuelta al ruedo, estuvo espectacular en el tercio de banderillas y se recreó en el de muleta, sobre todo por el pitón  derecho, en donde el toro humillaba, hacia “el avión” y lo dejó colocarse. Con similar calidad embistió por el pitón contrario y el granadino supo sacarle algunos buenos naturales. Mató de estocada y cortó dos orejas.

En el que cerraba plaza, al que recibió con una larga cambiada, volvió a deslumbrar con los palos .  El toro, sin ser una maravilla, sirvió y aunque tuvo cosas de mansito,  permitió al torero hacerle cosas, bastantes cosas dentro de la forma que tiene de interpretar el toreo, incluidos los desplantas, el de Granada.

Mató de pinchazo y casi tres cuartos, cortando una oreja.

Los tres espadas fueron paseados y sacados a hombros por la puerta grande.

                      Fuente:

                      www.plazatorosmurcia.com
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